miércoles, 15 de junio de 2016

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                       LA CASA DORADA


              


 
La Casa de la Cultura de Tarija fue creada el 4 de julio de 1987, mediante Convenio suscrito entre la Universidad Autónoma “Juan Misael Saracho”, la ex-Corporación de Desarrollo de Tarija y la H. Alcaldía Municipal de la ciudad de Tarija, fecha en la que aprobaron la modificación de los artículos 1º, 6º, y 23º del Estatuto Orgánico original, para dar paso a la sociedad institucional “Casa de la Cultura de Tarija”, concebida como una institución autónoma, de duración indefinida, sin fines de lucro y personería jurídica propia, que le fue reconocida a través de la Resolución Suprema No. 204960 del 15 de Septiembre de 1988.
Posteriormente, por efectos de la Ley de Descentralización, la Prefectura del Departamento asumió el rol de socio institucional en reemplazo de la ex CODETAR. Las tres instituciones contribuyen, de diversos modos, al sostenimiento y funcionamiento de la Casa de la Cultura y sus máximas autoridades constituyen el Directorio de la institución.
Para el funcionamiento de la Casa de la Cultura, el Consejo Universitario de “Juan Misael Saracho”, mediante Resolución No. 0599/87 de noviembre de 1987, destinó el inmueble denominado “Casa Dorada”, el que fue declarado Monumento Nacional por el H. Congreso de la República en abril de 1992.

En la segunda mitad del siglo XIX, la arquitectura francesa de la Escuela de Bellas Artes de París hizo eco e inspiró varias obras arquitectónicas en Bolivia. Una de ellas es, precisamente, la Casa Dorada de Tarija, otrora mansión de los esposos Moisés Navajas y Esperanza Morales quienes encargaron su diseño y construcción a los arquitectos suizo-italianos Miguel y Antonio Camponovo.
Iniciadas las obras en el transcurso de 1878, hubieron de pasar 15 años durante los cuales la pequeña población que entonces habitaba Tarija viera levantarse poco a poco, en el centro histórico de su ciudad, la monumental construcción en la que se conjuncionaron materiales existentes en la zona (grandes adobes de barro y paja, yeso, cal, piedra, madera rolliza) con otros importados de Europa y América (mármoles, cerámicas, vidriería de colores, etc.).
Y así, con suntuosidad en su arquitectura y ricamente equipada, el 3 de enero de 1903 los esposos Navajas abrieron las puertas de su mansión a la sociedad tarijeña.







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